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En los primeros años de la década de los setenta, un estudiante de la Universidad de Santa Cruz en California, Richard Bandler y su profesor tutor, uno de los mayores expertos lingüistas del momento, John Grinder, emprendieron un trabajo conjunto de investigación, que poco tiempo después les llevaría al desarrollo inicial de la N.L.P. (Neuro Linguistic Programming) como posteriormente se le bautizó.
El trabajo, una tesina, les llevó a estudiar a los tres miembros más significativos del momento en el campo de la psicoterapia; Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt; Virginia Satir, la máxima exponente de la terapia familiar y del psicodrama; y el gran maestro de la época en el campo de la hipnoterapia y terapias no convencionales, Milton H. Erickson.
En un principio, ninguno de los dos jóvenes investigadores pensaba en la creación de un nuevo método terapéutico, sino tan solo en el estudio sistemático de las técnicas que utilizaban con tanto éxito sus tres modelos.
Lo que pretendían era la simplificación, la localización de los patrones que estos genios usaban en sus tratamientos, para poder ser transcritos y de este modo pudiese ser así enseñado y aprendido por muchos.
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