La droga de la mediocridad

mediocridad

Dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Postergando aquello que sabemos deberíamos hacer de inmediato. Retrasamos las actividades que no nos apetece realizar, tareas difíciles, toma de decisiones, trabajos complicados, etc. Pasamos horas muertas leyendo el periódico, revistas, navegando en Internet, visitando páginas o interactuando en redes sociales, sin ser muy conscientes, a veces, que con ello evitamos enfrentarnos a aquello que nos genera cierta incomodidad. No completamos proyectos iniciados. No comenzamos proyectos que un día decidimos emprender. Dejamos de realizar las tareas que nos permitirían estar donde, cuando y con quien desearíamos.

Al aplazar solemos ocupar nuestro tiempo en algo que nos proporcione placer o distracción inmediata. Esta actitud puede resultar problemática si se transforma en un hábito del que no podemos escapar. Pasan los días, semanas, meses, años… y nuestros sueños van quedando como dormidos, en el limbo.

Un profesor de filosofía empezó su clase de una forma muy original. Tenía algunas cosas encima de la mesa delante de él. Al iniciar cogió un gran bote de cristal vacío y lo llenó hasta el borde de piedras. A continuación preguntó a sus estudiantes si el bote estaba lleno. A lo que los alumnos respondieron asintiendo.

Luego tomó un cajón con chinitas, y las echó en el bote. Lo movió suavemente, de manera que se colaron entre las piedras grandes. Entonces volvió a preguntar si el bote estaba lleno. Todos afirmaron. El profesor rió suavemente.

Cogió una bolsa llena de arena y la vertió en el bote. Lentamente la arena se coló entre las piedras y las chinitas, completando el bote.
– ¿Y ahora?, dijo el profesor a los estudiantes ¿qué tienen que decir?
Nadie dijo una palabra. Todos sentían una enorme curiosidad sobre lo que podría venir a continuación.
– Me gustaría que vieran, dijo el profesor lentamente y con ahínco, que este bote es como sus propias vidas. Las piedras grandes son las cosas importantes en la vida: la familia, los amigos, la salud, los estudios. Cosas que, aun cuando todo lo demás desapareciera y solo quedara esto, la vida tendría sentido.
– Las chinitas son otras cosas menos importantes, como por ejemplo, tener una casa, coche, ascenso o promoción laboral, viajar, la última moda, el programa de televisión de esta noche, el partido de fútbol. Todos escuchaban fascinados.
– La arena simboliza las preocupaciones, distracciones y cosas intrascendentes de la vida. Por ejemplo si se han molestado con la cajera del supermercado, si sus novios llegan tarde, si se avería algo en casa, navegar por Internet, salir de fiesta, etc. Si llenan el bote primero con la arena, no queda espacio para las chinitas, y menos aún para las piedras grandes.
– Así es también en la vida. Si gastan mucha energía y tiempo para las pequeñas cosas, entonces no queda mucho para las cosas importantes.
– Atiendan a las cosas importantes y dediquen tiempo a la familia, a los estudios, a la salud. Quedará tiempo suficiente para las cosas menos importantes. Preocúpense primero de las piedras grandes que realmente cuentan. El resto solo es arena.
Todos se quedaron mudos, como hipnotizados. Se escucharon suspiros en las filas y después aplausos. Con esta lección, el profesor conquistó el corazón de los estudiantes.

El problema fundamental es que con el aplazamiento las cosas se nos van acumulando, algo que es terrible por las consecuencias que conllevan posteriormente. Y, lo peor dejamos de atender esas cosas más importantes, que realmente nos harían felices. El estudiante que deja para última hora la preparación de un examen y la noche anterior se la pasa tomando café para mantenerse despierto, forzando su mente y cuerpo. La persona que posterga la decisión de hablar con su pareja y decirle que ya no la quiere, soportando una relación insatisfactoria. Son ejemplos cotidianos.

Las principales causas psicológicas de la procrastinación pueden ser: miedo, pereza y comodidad. Al postergar, tenemos una intención positiva para con nosotros mismos. Buscamos algo beneficioso normalmente en el plano emocional. Evitamos pasar por ese momento o situación que nos incomoda. Pero, si no “cogemos el toro por los cuernos” cueste lo que cueste, el toro nos cogerá a nosotros.

En una ocasión, un discípulo preguntó a un gran maestro espiritual.
–Maestro, ¿cuál es la clave para llegar a Dios y alcanzar la iluminación?
–Disciplina, respondió.
También dijo… “La disciplina es una medicina muy amarga que produce unos frutos muy dulces”

Disciplina implica hacer lo que corresponde cuando es el momento para ello. Al disciplinarnos desarrollamos el autocontrol y podemos llegar a ser más íntegros. Lo que repercutirá con seguridad en un aumento de la confianza y autoestima. Sin embargo, la disciplina suele tener connotaciones negativas, se asocia al hecho de actuar forzosamente, en evitación de un castigo o por la obtención de un premio. Por lo tanto se tiende a rechazarla.

Muchas personas abandonan sus propósitos justo en el momento en que el proceso de cambio requiere un poco más de esfuerzo y atención para el éxito. Esto se debe a un patrón de pensamiento que consiste en “evitar lo negativo” el sufrimiento e incomodidad. Si en lugar de huir, la persona cambiara el patrón por el de “ir hacia lo positivo”, pensando en los beneficios de los frutos de su esfuerzo, su actitud cambiaría radicalmente. La actitud mental de ir hacia lo positivo tiene un efecto potenciador de la energía y vitalidad.

COMO EVITAR LA PROCRASTINACIÓN
1- Saber qué se quiere. Con frecuencia, y debido a ese doble patrón de pensamiento, uno piensa en lo que no quiere. No quiero estar gordo, no quiero ser pobre, no quiero fumar, etc. Reformula tus metas en positivo. Define tu objetivo con claridad y precisión.
2- Priorizar. Distingue lo importante de lo urgente. Y aprende a organizar tu tiempo dándole espacio a cada una de las actividades y no únicamente a cuestiones urgentes y/o triviales.
3- Fe. Creer en uno mismo y en las propias capacidades es un pilar básico para la acción correcta. “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto” H. Ford
4- Evaluar los valores. ¿Qué te mueve en la vida? ¿Para qué haces o dejas de hacer las cosas? ¿Qué te motiva a actuar?

CAMBIAR EL ENFOQUE
1- Autoobservación. Presta atención a tus pensamientos y en el momento que te des cuenta de que te estás excusando, justificando y argumentando para posponer o abandonar algo que te habías propuesto llevar a cabo cambia inmediatamente esos pensamientos por otros cargados de las buenas razones para completar hasta el final la tarea, proyecto, actividad, relación u objetivo que decidiste.
2- Diligencia. Refuerza el hábito de terminar, completar, llegar al final de algo, aun cuando comiences a sentir incomodidad, aburrimiento o malestar.

MANTENER EL IMPULSO
1- Mantener la motivación en un nivel elevado. Cuando los resultados que se van obteniendo quedan por debajo de la expectativa la motivación desciende. Si lo hace demasiado, la tendencia al abandono será real. Recupera la motivación aumentando tus recursos, capacidades o accediendo a los medios necesarios para obtener resultados.
2- Visualización. Diseña una imagen mental clara viéndote a ti mismo en el momento que hayas logrado u obtenido lo que deseas. Mantén esta imagen en tu mente. Puedes incluso diseñar un collage con recortes de periódicos o revistas y ponerlo en un lugar de la casa visible para ti.

DECIDIR CONSCIENTEMENTE
Un ejercicio muy sencillo y de fácil aplicación. Vas a realizar dos listas, una para la acción y otra para la no acción. Cada una con dos columnas. En una columna irás describiendo los beneficios y cosas positivas, y en la otra las dificultades o consecuencias negativas.

Ejemplo:

Droga Cuadro

Finalmente, compara, pon en una balanza y decide conscientemente qué te conviene más.

Cuando se toman decisiones conscientes se acaba con el hábito de culpar a las circunstancias, otras personas, o cosas de los fracasos o mediocridad.

Maria M. Alcázar
Life Coach, Terapeuta & Trainer PNL
Directora IEPN
www.pnlspain.com

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